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Latinoamérica: UN TESTIGO DEL ‘CASO LAVA JATO’ COMPROMETE AL EXPRESIDENTE PARAGUAYO HORACIO CARTES

Darío Messer afirma ante la fiscalía de Río de Janeiro que el político le prestó 600.000 dólares para que financiara su huida hacia Brasil.

Darío Messer, preso en São Paulo como presunto líder de una gigantesca red de lavado de dinero, sabía en mayo de 2018 que lo detendrían en la operación anticorrupción Lava Jato.

Aún se investiga cómo tuvo acceso a esta información privilegiada, gracias a la cual logró, al menos aquella vez, escapar de la Justicia. No pudo evitar, sin embargo, que congelaran sus cuentas y sus bienes, financiados con el dinero de políticos y empresarios que ayudó a desviar y ocultar. Huyendo, sin dinero y bajo vigilancia, Messer recurrió a un amigo. “Desgraciadamente, me han congelado los bienes y necesito tu ayuda para cubrir los gastos jurídicos”, le decía en una carta escrita de su propio puño y letra. Ese amigo era el entonces presidente de Paraguay, Horacio Cartes (2013-2018).

Messer acordó ahora con la fiscalía una reducción de pena a cambio de contar todo lo que sabe de sus negocios sucios. En su declaración, dijo que Cartes atendió rápidamente su pedido porque se trataba de “un ajuste de cuentas”.

Reveló además que Cartes le dio 600.000 dólares para financiar su huida y que le pidió que no se entregase a las autoridades mientras él fuese presidente. El abogado de Cartes en Paraguay, Pedro Ovelar, dijo al diario ABC de Asunción que en la declaración de Messer hay “mentiras y tergiversación”. “Lo único que prueba [el testimonio] es la amistad y el cariño de Horacio Cartes con la familia de Messer, no con las actividades que podría haber tenido Messer en su vida”, dijo el abogado.

El testimonio de Messer se anunció como una “colaboración sin precedentes en Brasil”. Esta vez, habría aceptado perder 1.000 millones de reales (184 millones de dólares) de su patrimonio para acortar su pena. El acuerdo prevé la devolución de 80 propiedades, incluidas las fincas que tiene en Paraguay. El comunicado no reveló cuánto tiempo Messer tendrá que permanecer entre rejas. Inicialmente, la pena pactada es de 18 años y nueve meses, que puede reducirse según la información que revele.

La causa Lava Jato investigó a Messer por ser el presunto jefe y principal garante de una red de blanqueo de dinero que ocultó el origen ilícito de 1.200 millones de dólares en comisiones ilegales y dinero sucio, con transacciones realizadas en 52 países. Hasta que lo detuvieron por primera vez el año pasado, Messer daba fiestas en su ático del exclusivo barrio de Leblon, en la zona sur de Río de Janeiro, que frecuentaban celebridades como el exfutbolista Ronaldo.

También se le investiga por presuntos pagos realizados al abogado Antônio Figueiredo Basto, conocido como el “rey de los acuerdos con la Fiscalía”, con la promesa de garantizarle protección e información privilegiada sobre las investigaciones de la Policía Federal y el Ministerio Público.

Figueiredo Basto siempre ha negado estas acusaciones, pero se enfrenta a una demanda por el envío ilegal al exterior de 2,5 millones de dólares. Aún se investiga si ese dinero sirvió, de hecho, para pagar a policías y fiscales corruptos, como habría alegado Messer.

Después de que lo detuvieran, finalmente, en julio del año pasado, Messer pasó nueve meses en la cárcel. En marzo, obtuvo el derecho a esperar el juicio en arresto domiciliario por los riesgos de contraer coronavirus en la prisión. En las dos declaraciones de Messer que se han revelado hasta el momento describe brevemente su trayectoria y cuenta cómo el expresidente paraguayo ayudó a financiar su temporada de prófugo de la Justicia con 600.000 dólares que provendrían del Banco Basa, controlado por el expresidente y su familia.

Antes de que se firmara el acuerdo, los fiscales ya tenían pruebas de que Messer había solicitado y recibido dinero de Cartes. Llegó incluso a emitirse una orden de prisión preventiva contra el exmandatario paraguayo, pero el Superior Tribunal de Justicia la anuló. Messer solicitó la ayuda económica cuando Cartes todavía era presidente de Paraguay. Dijo a los fiscales, sin embargo, que se la concedió recién en enero de 2019, cuando era solo senador.

Una carta como prueba

Antes del acuerdo de delación, los fiscales habían localizado una reproducción de la carta que Messer había escrito en junio de 2018 solicitando ayuda económica a Cartes. La imagen estaba en el teléfono móvil incautado a Messer cuando fue arrestado. Tras firmar el acuerdo, Messer dio más detalles de aquel pedido de ayuda. Dijo a los fiscales que era “deber de Horacio que le pagara”, porque formaba parte de un “ajuste de cuentas” con el entonces presidente paraguayo.

Para conseguir el dinero, Messer movilizó una red de aliados. El primer contacto lo hizo el contrabandista Roque Silveira. Al no conseguir una respuesta positiva, Messer solicitó la intervención del cambista uruguayo Najun Turner, quien le había presentado a Cartes en los años ochenta. Desde mayo de 2018, Turner y Silveira ayudaron a Messer a escapar de la Operación Cambio y Corto, por la cual se había emitido una orden de prisión preventiva en su contra.

Messer admitió a los fiscales que sabía de antemano que sería detenido. Cuando la Policía Federal quiso arrestarlo, Messer ya se encontraba en su casa del Paraná Country Club, en Hernandarias, una ciudad de Paraguay. Desde allí se trasladó a la hacienda Isla Alta, otra propiedad suya en Paraguay, y “sin tener ningún lugar adonde ir”, según sus propias palabras, pidió ayuda a Turner quien, a su vez, llamó a Silveira.

Su amigo consiguió un avión para recogerlo y llevarlo a Salto Del Guairá, la ciudad donde vivía Silveira. Allí, Messer se habría ocultado durante un mes. Durante este período, Silveira viajó a Asunción y se reunió con Cartes para pedirle ayuda para los “gastos jurídicos” de su amigo.

Messer asegura que llegó a hablar directamente con Cartes con el teléfono de Silveira. “Entonces todavía era presidente”, dijo. Messer afirma que Cartes le pidió que no se entregara mientras fuera presidente de Paraguay. Y accedió. “Horacio le pidió al colaborador que no se entregara a las autoridades mientras aún fuera presidente, pero no recuerda si fue personalmente o por Roque”, reza la declaración.

Tras esa temporada con Silveira en Salto Del Guairá, su amigo le presentó otra familia que lo llevó, también en avión, a Pedro Juan Caballero, donde estuvo escondido durante casi cuatro meses en una casa alquilada y protegida por un guardia de seguridad armado. Solo entones Messer pudo recibir visitas de su novia, Myra Athayde, y su abogado, José Augusto Marcondes de Moura Júnior. “Yo era su abogado. Cuando él y su hijo quisieron hacer un acuerdo con la fiscalía, lo dejé”, afirmó Moura Júnior a EL PAÍS.

Messer regresó a Brasil en avión el día de su cumpleaños, el 22 de septiembre de 2018. Vivió en un piso de la Alameda Lorena, en el barrio de Jardins, en São Paulo, antes de mudarse a otro piso en la Rua Pamplona, en el mismo barrio, donde fue detenido en julio del año pasado.

Mientras cruzaba Paraguay y Brasil huyendo de la justicia, Messer negoció varias veces con el expresidente paraguayo para recibir el pago que esperaba. En el tramo final de las negociaciones, se decidió que Cartes discutiría el asunto con Julio, el hermano de Messer, que trabaja como médico en Nueva York. Messer envió a su novia, Myra Athayde, a Estados Unidos para que se encontrara con su hermano y este pudiera llegar a un acuerdo con el expresidente paraguayo. Según su versión, Athayde fue a Paraguay en enero de 2019 y finalmente recibió los 600.000 dólares de manos del ejecutivo Eduardo Campos, presidente del Banco Basa, controlado por la familia Cartes.

Messer dijo a los fiscales brasileños que una abogada le aseguró que 600.000 dólares bastarían para conseguir mediante sobornos en Paraguay el arresto domiciliario y el rechazo de su extradición a Brasil. Sin embargo, los jueces habrían renunciado al soborno por la repercusión del caso. Según Messer, la fuga patrocinada fue el último intercambio de favores con Cartes. Reveló también que fue un intercambio: en 1994, la familia de Messer ayudó a Cartes a salvar el banco Amambay, ahora Basa, con un préstamo de 13 millones de dólares. Parte de este dinero le fue devuelto a Messer por medio de las fincas El Toro, Colorado y Nueva Esperanza, que eran activos del banco.

En las últimas cuatro décadas, la asociación de Messer con Cartes, que lo ha llamado “hermano del alma”, ha cobrado fuerza. El cambista dice que visitaba a Cartes en la residencia presidencial. También alega que le pidió a Cartes que lo nombrara cónsul honorario de Paraguay en Israel, país en el que Messer se escondía de la Operación Viernes 13, en 2010. El cargo diplomático podría haberles evitado problemas al cambista y al expresidente paraguayo, pero hoy sería una prueba más del intercambio de favores entre ambos.

(De La Sala de Prensa con El País)

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