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América Latina: BOLSONARO LUCHA CONTRA EL CORONAVIRUS TAMBIÉN CON PROGRAMAS SOCIALES

El mal manejo de la pandemia y las acusaciones de corrupción no parecen afectar ya la popularidad del presidente brasileño, y eso tiene que ver, sobre todo, con las ayudas económicas en la crisis del coronavirus.

Desde abril de 2020, el 40% de los adultos brasileños reciben una ayuda económica mensual de 600 reales, cerca de 111 dólares. Para casi la mitad de ellos, ese es su único ingreso. La ayuda económica significa para muchas personas afectadas por la pobreza una mejora sustancial.

Este martes (31.08.2020), el presidente Jair Bolsonaro anunció que prolongará ese subsidio por cuatro meses más. Brasil, el segundo país más golpeado del mundo por la pandemia de COVID-19, registra cerca de 4 millones de contagios y más de 122.000 muertos hasta este 2 de septiembre de 2020. Pero la suma de la ayuda inmediata será ahora de la mitad, es decir, de 300 reales, una cantidad que, para muchos brasileños, sigue siendo alta.

Dividendos políticos para Bolsonaro

Esas inyecciones de dinero para el bolsillo de los brasileños tienen rédito político para Bolsonaro, en especial entre las personas más pobres, potenciales candidatos a recibirlas. Luego de que perdiera claramente popularidad durante la crisis del coronavirus, las encuestas ubican al presidente populista de derecha nuevamente en un buen puesto. Según resultados del instituto de investigación de opinión XP/Ipespe, las cifras lo favorecieron entre mayo y mitades de agosto, con un aumento del 25 al 37 por ciento en su popularidad. Y así, Bolsonaro, de 65 años, recupera la aprobación que tenía antes de la pandemia.

Según datos del Ministerio de Derechos Humanos de Brasil, desde abril, más de 66 millones de personas y familias se beneficiaron de la ayuda económica inmediata por la pandemia. Si a esa cantidad se suman también los niños, casi unos 126 millones de brasileños, es decir, un 60 por ciento de la población, pudieron gozar de la medida.

“La ayuda económica inmediata llega a muchas personas que, gracias a ella, mejoran su situación. No sorprende que eso le haga ganar puntos a Bolsonaro”, señala el politólogo Cesar Zucco, de la Fundación Getúlio Vargas.

Bolsonaro modera su discurso

Sin embargo, tanto Zucco como Wagner de Melo Romao, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Campinas (UNICAMP), indican que las ayudas no son el único factor del éxito recuperado de Bolsonaro: “Las altas cifras de aprobación del presidente también tienen que ver, entre otras cosas, con que ahora es más cuidadoso: no hace declaraciones tan controvertidas, y tiene una presencia menos agresiva”, aclara Romao.

Hace pocos meses, eso era todavía muy diferente.  Bolsonaro daba que hablar porque incitaba a sus seguidores a tomar parte en protestas anticoronavirus, o con afirmaciones como que habría que “enfrentar esa gripecita como un hombre”, quitándole importancia al virus.

 Si ahora Bolsonaro actúa por cálculo político, o si esto tiene que ver con que el COVID-19 afecta a su familia, sigue siendo un enigma. Tanto él como algunos de sus familiares se contagiaron del coronavirus. La abuela de 80 años de su esposa, Michelle, murió a comienzos de este mes por la enfermedad.

El congreso quería más dinero para las ayudas

Si hubiera sido por Bolsonaro, la ayuda mensual de emergencia por el coronavirus habría sido menor. La propuesta del gobierno fue de 200 reales por mes. La oposición exigió en el Congreso, que debe aprobar la medida, la suma de 1.000 reales. La cifra de casi 187 dólares corresponde al salario mínimo en Brasil, pero luego se llegó a un acuerdo por 600 reales.

Sin embargo, no todos los receptores de esa ayuda de emergencia se volvieron automáticamente adeptos de Bolsonaro, como demuestra el ejemplo de Anacio Reis, que viven en Paraisópolis, una favela de Sao Paulo. La pandemia golpeó duramente a este músico y profesor de música, ya que perdió todos sus contratos de trabajo.

“La ayuda de emergencia es muy importante para mí, pero pienso que es simplemente obligación del gobierno, que ha fracasado en otros aspectos de esta pandemia, ayudar a la gente”, dice Reis, de 28 años. Con eso se refiere a que en Brasil no hubo en ningún momento una estrategia contra la propagación del coronavirus.

Peor aún: Bolsonaro saboteó las medidas de protección y las restricciones de contacto ordenadas por alcaldes y gobernadores. También rechazó todo tipo de indemnización para el personal sanitario, sí como medidas para combatir el COVID-19 entre los indígenas.

Anacio Reis habla también de posibles abusos de la ayuda de emergencia. Muchas personas no la recibieron regularmente, mientras que a otras se les rechazó la solicitud sin justificación alguna. En los medios brasileños se informa, además, que también ciudadanos con ingresos altos y otros que ya recibían ayuda social, e incluso algunos ya fallecidos, eran receptores de ese dinero.

(Sala de Prensa con DW)

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