VIDAL OFRECIÓ A LACUNZA PARA ASEGURARSE LAS CIFRAS DE LA PROVINCIA

Confían en que el nuevo ministro no tome medidas que afecten las chances electorales de la gobernadora; apoyo del jefe porteño

Todo se desencadenó en un desayuno. El sábado a la mañana, el presidente Mauricio Macri juntó a las dos principales figuras del oficialismo. La gobernadora María Eugenia Vidal y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, llegaron a la quinta Los Abrojos, el lugar donde el primer mandatario acostumbra pasar los fines de semana. A ellos se sumó Marcos Peña.

Rodríguez Larreta y Vidal llegaron con una tarea. Si bien habían participado del diagrama de medidas económicas que se sucedieron después de la derrota en las primarias, los dos mandatarios le reclamaban algo al Presidente: cambio de figuras claves.

Los cuatro solos entraron a un desayuno, y entonces surgieron dos nombres. Casi voto cantado. El primero, Peña, uno de los mariscales de la derrota; el otro, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Por ahora, uno resiste y el otro fue reemplazado por Hernán Lacunza.

Según contó una fuente muy cercana a uno de los cuatro, Macri no puso reparos respecto de la salida del mandamás del Palacio de Hacienda. Durante la semana, el ministro había puesto la renuncia a consideración. Sin embargo, el Presidente no siempre fue permeable a los pedidos de cambio de su entorno; siempre que cedió, lo hizo empujado por alguna crisis.

Pero Vidal y Rodríguez Larreta mantuvieron su pedido. Si bien todos son conscientes de que es poco el margen de trabajo que tendrán los nuevos ministros, consideran que después del aluvión de votos en contra los gestos de renovación son necesarios.

Fue Vidal la que ofreció a su ministro. Lacunza estuvo desde el inicio con la gobernadora y conoce los pormenores de los problemas de la provincia de Buenos Aires. Salió otro nombre, el de Luciano Laspina, presidente de la Comisión de Presupuesto de Diputados. Pero fue el propio Macri el que consideró que el sucesor de Dujovne sería Lacunza.

El otro nombre que cayó sobre la mesa era el de uno de los presentes en esa cumbre: Peña. Rodríguez Larreta y Vidal consideran que debería permanecer en la campaña electoral, pero dejar la Jefatura de Gabinete. Ambos pidieron para ese lugar a Rogelio Frigerio, hoy en el Ministerio del Interior. Pero Macri no cedió, al menos por ahora. “Si en los próximos tres o cuatro días no hay novedades, entonces se quedará”, dijo un colaborador cercano de uno de los presentes.

El Presidente no quiere desprenderse ahora de quien fue su as de espadas. Considera que es una carta demasiado elocuente del momento de su gobierno. Jamás le gustó ceder hombres ante presiones, y menos aún a Peña. Por el contrario, cerca de Vidal y de Rodríguez Larreta creen que el paso al costado del jefe de Gabinete es una manera de que alguien asuma los errores de campaña, de diagnóstico y, de esa manera, intente dejar a salvo la figura presidencial. Pero Macri, por ahora, no cedió.

Vidal, igualmente, se fue con algo de sabor dulce. En su administración querían un ministro que tenga conocimiento de los números bonaerenses. En su entorno dicen que van a hacer una campaña para ganar. “No podemos trabajar para estar más cerca, para perder por menos. Estos dos meses serán como siempre, con el objetivo de ganar”, dijo una fuente del entorno de la gobernadora. En ese esquema, dicen, tener en la Nación al hombre que más sabe sobre las necesidades de la caja provincial es, al menos, un pequeño bálsamo. “No será necesario explicar los efectos que tiene la política nacional sobre la política bonaerense”, dice un hombre desde la mesa de decisiones en La Plata.

Vidal y Rodríguez Larreta saben que es poco el tiempo que tendrá por delante Lacunza. Pero confían en que, a la hora de priorizar una política u otra, el ahora exfuncionario provincial no bajará ninguna palanca que impacte en forma directa en las pocas expectativas electorales de esos distritos.

La gobernadora fue una de las que más sufrieron el ajuste presupuestario. Este año, además de que aún no se resolvió el Fondo del Conurbano, que no se actualizó por inflación y se licuó, soportó el traspaso del subsidio al transporte de colectivos. El pago, que antes hacía la Nación, pasó a las provincias. Y si bien alcanzó a todos los distritos, para la mandataria bonaerense significó recortar dinero destinado a obras.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires circulan 10.000 colectivos, aproximadamente. El peso de ese paquete es el 40% del total de subsidios. Aquí conviven todas las jurisdicciones. Si bien los pagos los hacen la Ciudad y la provincia, la tarifa es jurisdicción nacional. En año electoral, dice una vieja regla de la política, el transporte no se toca. Así, sin más recaudación y con varios de los costos en dólares o con un crecimiento al ritmo de la inflación, no queda otra que subir los subsidios. Eso corrió por cuenta de Vidal y Rodríguez Larreta. “Para temas como este, que significa direccionar dinero previsto con un fin que luego cambia por la política nacional, vamos a tener un mejor interlocutor. Los números finos mueven mucho en la provincia, no tanto en la ciudad”, dijo una fuente de trato diario con una de estas administraciones.

Todos saben que es poco el tiempo que queda y Lacunza tendrá un andarivel acotado para hacer cosas y mostrar resultados. Vidal, al menos, se aseguró que en este tiempo hasta octubre no sufra más recortes. Una revancha pequeña, pero necesaria.

(Com La Nacion)

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