Rifó su camioneta para salvar a su esposa y el ganador se la devolvió

Ante la adversidad, solidaridad. Eso habrá pensado José Luis Arregui, un argentino que vive en Marcos Juárez, en la provincia de Córdoba. Arregui necesitaba dinero para pagar el tratamiento oncológico de su esposa, pero vive al día, sin un trabajo fijo ni una obra social que cubra los gastos. Urgido por la clínica, decidió rifar su camioneta, una vieja “chata” del año 69 que usa para ganarse la vida como vendedor de leña. Imprimió mil números, vendió unos 300 y esperó el sorteo de la lotería Nacional. Ganó el 619, que tenía dueño. Y llegó el día de la entrega del premio, cuando se inició la segunda parte de la historia: Carlos Boasso, el comprador del 619, conoció la historia de Aguirre y rechazó el premio. Todo terminó entre lágrimas y abrazos, en una historia que recorrió Argentina de punta a punta y ocupó buena parte de la emisión de los telediarios.

“No tengo palabras de agradecimiento. Carlos tiene un corazón enorme”, dijo Aguirre al canal de noticias TN. Contó entonces que su esposa tiene cáncer de estómago y está internada en la ciudad de Villa María, donde le pusieron una prótesis que cuesta 70.000 pesos (4.100 dólares). “La mutual no nos contestaba y tuve que salir a conseguir dinero lo más rápido posible. Decidí vender la camioneta pero no conseguí comprador. Entonces la rifé. Dejé parte de los números en el almacén que está frente a mi casa”, explicó. Un vendedor mayorista que viaja esporádicamente a Marcos Juarez a levantar pedidos llegó al almacén de Bety y pagó 300 pesos (17 dólares) por uno de los números. Se olvidó del tema hasta que supo que era el ganador de la camioneta.

Arregui y su esposa, recuperándose de la operación.
Arregui y su esposa, recuperándose de la operación. FACEBOOK

“Yo compré el número y lo guardé en la oficina de mi depósito. El sábado me manda Bety, mi clienta, un mensaje diciendo que gané la camioneta. Lo tomé por sorpresa, nada más. No fue una alegría grande porque yo sabía por lo que estaba pasando esta gente”, contó Boasso al canal cordobés Tele Red. “El martes por la tarde, cuando voy al negocio, Arregui vino y me agradeció por la colaboración. Y yo le digo: ‘Bueno, pero yo no me voy a llevar la camioneta. Te la dejo porque vos la necesitás para trabajar, para mantenerte, para mantener a tu familia, para lo que necesites. Así que yo la camioneta no la necesito. Ahí me abrazó, se largó a llorar, nos largamos a llorar todos: hasta Bety, los clientes de Bety, nosotros dos, todos”, dijo.

La hija de Arregui grabó el abrazo entre su padre y el ganador de la camioneta y lo publicó en Facebook. Las imágenes se viralizaron enseguida y llegaron a los medios cordobeses. Y desde allí a todo el país. “Yo era albañil, pero ahora se cortó todo porque hay menos trabajo y mucha competencia. Por eso uso la camioneta para juntar leña y venderla, hago fletes, lo que puedo. Ahora la tengo media abandonada por todo este tema de mi esposa, pero la camioneta es mi vida. Bueno, primero mi esposa y después la camioneta”, dijo Arregui. El hombre vendió unos 300 números y pudo pagar la prótesis, pero aún no tiene resuelto sus problemas económicos de fondo. Al menos sabe que podrá encontrarse con más Carlos por el camino.

Com El País

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