La Cruz Roja termina la exhumación de soldados argentinos sepultados sin nombre en Malvinas

El trabajo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en el cementerio de guerra de las Islas Malvinas ha terminado. Hacia finales de año, la mayor parte de las 121 placas con la inscripción “Soldado argentino sólo conocido por Dios” tendrá el nombre del hombre que oculta. Durante casi dos meses, los forenses exhumaron los cuerpos, extrajeron muestras de ADNy las enviaron a un laboratorio argentino para su análisis. En octubre, los perfiles llegarán a Ginebra, donde se los comparará con los entregados por un centenar de familiares. Las coincidencias sacarán del anonimato a aquellos argentinos muertos en combate que hoy comparten un espacio en las islas con otros 230 ya nombrados.

Durante casi dos meses, la Cruz Roja abrió las 121 tumbas del cementerio de Darwin, extrajo las muestras de los cuerpos allí enterrados y volvió a ponerlos en su sitio en ataúdes nuevos. Contaron con una ayuda inestimable: a Malvinas viajó el coronel británico Geoffrey Cardozo. Fue este militar quien una vez terminada la guerra recogió los cuerpos abandonados por la desbandada del ejército derrotado y los agrupó en lo que hoy es el cementerio de guerra de la isla. Colocó un nombre en los que pudo identificar y utilizó la fórmula del soldado desconocido para los restantes. “La mayoría de las tumbas estaban tal como las había descrito Cardozo en sus notas, no hubo discrepancias. Y encontramos un cuerpo en cada tumba”, dijo Laurent Corbaz, jefe del proyecto, en una rueda de prensa en Buenos Aires.

El 2 de abril de 1982, la dictadura argentina ocupó las islas Malvinas e inició una guerra contra Reino Unido que terminó en desastre: en poco más de dos meses los británicos recuperaron el control del archipiélago, con un saldo de 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños muertos. Los cuerpos enterrados sin nombre eran una de las principales deudas con las familias de los soldados muertos en combate. Años de negociaciones entre Argentina y Reino Unido terminaron por sumar a la Cruz Roja en un proceso que se consideró una obligación humanitaria. La toma de las muestras fue el primer paso de esa reparación demorada. Las familias deberán esperar ahora hasta noviembre, cuando la Cruz Roja calcula que habrá terminado de cotejar sus perfiles genéticos con los que sacó del cementerio de Darwin.

El trabajo sobre el cementerio de Darwin fue difícil, pero no tanto como esperaban en la Cruz Roja. “Tuvimos nieve, lluvia y viento, pero pudimos trabajar todos los días”, dijo Corbaz. El apoyo de las autoridades y la población locales también tuvieron mucho que ver en el éxito del operativo. Corbaz explicó que “el ambiente fue de mucha comprensión, sobre todo por la naturaleza humanitaria de la misión”. “Pero lo cierto fue que para la mayor parte de la gente nuestro trabajo no generó demasiado interés, en parte porque el ingreso al cementerio estuvo restringido”.

La Cruz Roja terminará la misión cuando sus científicos encuentren las correspondencias en los perfiles de ADN, aunque podrán sumarse al proceso de comunicación de los resultados, que estará a cargo del Gobierno argentino y se hará familia por familia. El último paso será entonces cambiar las placas sin nombre en aquellas tumbas donde la identificación fue exitosa. “Esas personas merecen tener un nombre”, dijo Corbaz, “y los familiares merecen viajar a Malvinas para visitar sus tumbas”.

 

Com El País

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