EL GOBIERNO NO CONSIGUE EL APOYO PARA IMPLEMENTAR EN 2017 LA BOLETA ELECTRÓNICA

Congreso no le daría el gusto al presidente Mauricio Macri y dispondrá que, al menos en las elecciones legislativas del año próximo, el sistema de boleta única electrónica (BUE) se instrumente de manera gradual en algunas ciudades, no en todo el país, como pretende el jefe del Estado.

La aplicación de la BUE como instrumento de votación en reemplazo de las polémicas listas sábana es el eje principal del proyecto de ley que elaboró el Gobierno y que por estos días debate la Cámara de Diputados. Todos los bloques políticos, consultados por LA NACION, advirtieron que sería un “error” y una “imprudencia” aplicar este sistema en todo el país en las elecciones de 2017.

Incluso el radicalismo y la Coalición Cívica, socios de Cambiemos, son de la idea de una instrumentación gradual. Advierten que hasta las elecciones del año próximo no habrá tiempo material para instalar semejante innovación tecnológica en todos los distritos del país, capacitar efectivamente al electorado y realizar las auditorías que exige el sistema.

“Queremos que el sistema sea de aplicación paulatina y que así quede explícito en la ley”, anticipó, en off the record, un encumbrado diputado de Cambiemos. Los bloques de Sergio Massa (Frente Renovador) y de Diego Bossio (Bloque Justicialista) coinciden. “Sería un delirio aprobarlo para todo el país”, agregó un importante senador no kirchnerista del Frente para la Victoria, cercano al jefe de bloque Miguel Pichetto.

Las advertencias no sólo provienen del Congreso. La Cámara Nacional Electoral (CNE) y los juzgados electorales del interior también creen inconveniente que todo el país vote con la BUE dentro de tan poco tiempo. “No rechazamos el uso de la tecnología como instrumento de votación, pero debería aplicarse de manera gradual, con la suficiente capacitación y los medios necesarios para una auditoría eficaz”, esgrimió el presidente de la CNE, Alberto Dalla Vía, la semana pasada en la Cámara de Diputados.

Es más: incluso desde la gobernación bonaerense de María Eugenia Vidal, aliada indiscutida de Mauricio Macri, algunos emisarios hicieron saber a funcionarios de la Casa Rosada que lo mejor sería una aplicación paulatina del nuevo sistema en la provincia más populosa del país. “Una cosa es votar con boleta electrónica en San Isidro, donde es más fácil capacitar y controlar. Otra muy distinta es La Matanza”, advierten.

Contra las trampas

En general, todos los bloques -salvo el kirchnerismo y la izquierda- están de acuerdo con modificar el actual sistema de papeletas, blanco de innumerables críticas por las trampas y los robos que se producen durante el día de la votación.

Es más, la mayoría de los legisladores ve con buenos ojos que la tecnología escogida sea la BUE y no el voto electrónico, más permeable a hackeos e irregularidades. Además, la BUE les ahorraría a los partidos políticos el enorme costo de la impresión de boletas.

Pero la experiencia de otros países que la adoptaron aconseja la gradualidad, aseguran los opositores. Y exhiben como ejemplo el camino que tomaron Salta y Chaco, dos de las provincias que adoptaron la BUE. En Salta hubo experiencias parciales en 2009, 2010 y 2011; el trabajo se completó en 2013, cuando la totalidad del electorado (850.000 ciudadanos de 23 departamentos y 60 municipios) votó con el nuevo sistema. En Chaco, la BUE se usó por primera vez en las elecciones del año pasado, donde se instrumentó en 300 mesas distribuidas en los distritos de Resistencia, Sáenz Peña, Charata y Machagai.

En cambio, en la Capital, con sus tres millones de habitantes, se aplicó de una sola vez en todo el distrito para la elección de jefe de gobierno porteño. No hubo problemas y, por el contrario, la gente celebró el cambio. Macri, por entonces alcalde de la ciudad, tomó la experiencia como ejemplo e hizo de la BUE uno de sus latiguillos de campaña a favor de la transparencia electoral.

“Macri está empecinado en que la boleta electrónica se aplique en todo el país el año que viene”, se desespera un funcionario del Ministerio del Interior, convencido de que la gradualidad es el único camino para las elecciones del año próximo.

¿Qué dice el proyecto de ley al respecto? El texto, en sus disposiciones transitorias, permite que todavía se utilicen las papeletas en algunos distritos, pero sólo en aquellos donde existan “razones justificadas”. Los legisladores creen que la ley debería corregirse y fijar un cronograma de aplicación.

De ser así, difícilmente el presidente Macri logre su objetivo de llevar la BUE a todo el país el año próximo. No sería el primer retroceso: también por presión de los bloques, el oficialismo aceptó no modificar el sistema de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), de modo tal que se podrá votar a candidatos que participen de diferentes internas. El proyecto original del Poder Ejecutivo limitaba esa posibilidad y obligaba al ciudadano a elegir entre postulantes de una sola interna, sin poder combinar entre representantes de distintos partidos.

En rigor, la idea primigenia de Macri fue la de eliminar las PASO. Sin embargo, por presión del radicalismo, también en ese frente debió dar marcha atrás.

Com La Nacion

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