El cine como motor del desarrollo cultural

A falta de 15 días para terminar su condena por tráfico y tenencia de estupefacientes, Giovanny Rodríguez (Medellín, Colombia, 1992) recibió la invitación a participar en una prueba. Él disfrutaba de la libertad condicional y caminaba por su ciudad, Medellín, en busca de una segunda oportunidad. “Acababa de comenzar en un taller de carros. No quería más líos y tres mujeres no me dejaban de mirar en una cafetería”. Pidió un zumo para ganar tiempo y comprobar qué intenciones tenían. Se trataba de las responsables del casting de Matar a Jesús, la nueva película de la directora colombiana Laura Mora. Un año y medio después, a Giovanny le cuesta hablar sin emocionarse. “La vida estaba a punto de regalarme una segunda oportunidad”.

La película se proyectó en el Festival de Cine de San Sebastián, ya que optaba al premio otorgado por la Cooperación Española. Giovanny no dejó de llorar durante toda la proyección. Con él lloraba Natasha Jaramillo, la otra protagonista de la película y, cómo no, también su directora. Era la primera vez que la veían todos juntos. El largometraje muestra la historia de uno de tantos homicidios que se producen en las calles de Medellín (Colombia), donde la hija de un profesor universitario es testigo del asesinato de su padre. A los pocos días, encuentra de nuevo al sicario y le sigue en busca de la oportunidad de vengarse. Giovanny interpreta al sicario en su infancia y adolescencia. No necesitó guion.

“Muchas mujeres se han acercado al final del rodaje a decirme que interpretaban su vida”

A la directora tampoco le hizo falta. Ella rebuscó en sus sentimientos. Los que le generó la pérdida de su padre, profesor de Derecho en la Universidad Bolivariana de Medellín y asesinado en 1997. “Ante la violencia cabe la venganza, pero también la resistencia. Mi familia se rebeló a ser violenta. Esta película es una carta de amor a mi padre y una invitación a todo mi país a fortalecer la paz”, asegura, a la espera de que el próximo 8 de marzo se estrene en su tierra. Al final, no ganó el premio Cooperación, pero sí el de la Juventud.

‘Alanis’, madre de un bebé y prostituta

A diferencia de Giovanny Rodríguez, Sara nombre ficticio fue por iniciativa propia a la audición para la película Alanis, de la directora argentina Anahí Berneri. Buscaba una fuente de ingresos que la sacara de la calle. En el filme Sara debía perseguir a la protagonista una madre y prostituta en las calles de Buenos Aires y golpearla por invadir su espacio en una noche oscura. “Muchas mujeres se han acercado al final del rodaje a decirme que interpretaban su propia vida”, señala su directora, todavía emocionada al ganar el premio Cooperación junto al de Mejor dirección y el premio a Mejor actriz para su protagonista. “Mi cine busca generar preguntas y, en este caso, también quiere denunciar la persecución que sufren las mujeres que ejercen la prostitución en mi país y en tantos otros”. Los premios ayudarán ahora a ampliar su mensaje.

Durante la rueda de prensa, tras su proyección en San Sebastián, ya se intuía su éxito. Los periodistas asistentes, lejos de realizar preguntas, pidieron la palabra para opinar en voz alta sobre el largometraje. “Suele pasar con frecuencia en mis películas. Las ruedas de prensa, no sé por qué, se convierten en una especie de charla entre amigos”. Y con Alanis no hay excepción. El primero en hablar confiesa que también es educador y que ha visto representada la historia de muchas de las prostitutas que ha conocido. El equipo de la película se lo toma como un halago. “El Estado persigue a las prostitutas, la sociedad las estigmatiza y muchas son las que luchan por conseguir el respaldo de la ley”, añade Berneri.

La industria quiere la igualdad de género

A la AECID, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo le gusta este poder del cine, el de generar debate, mover conciencias. “Hay realidades que requieren una transformación cultural y el cine es un buen aliado. Debemos apoyar a aquellas personas valientes que deciden lanzarse a producir, escribir y dirigir películas comprometidas”, señalan desde su departamento de Cooperación y Promoción Cultural.

El Festival de Cine de San Sebastián se ha convertido desde hace años en una gran oportunidad para la AECID de encontrar aliados. Por eso, en su última edición han impulsado también un Foro de Coproducción entre Europa y América Latina, así como un encuentro con el Instituto de Cine Sueco para compartir impulsar la igualdad de género en la industria audiovisual.

Anhí Berneri, directora de 'Alanis'.
Anhí Berneri, directora de ‘Alanis’. ZINEMALDIA – FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN

La cineasta Anahí Berneri no necesita premios para denunciar situaciones que le duelen , pero sabe que le vendrán muy bien para sus próximos proyectos. Cuando le propusieron dirigir Alanis, inicialmente lo rechazó. No se veía preparada. “Si el propio movimiento feminista no tiene una postura clara ante la prostitución, ¿qué podía aportar yo?”. Lo pensó durante un tiempo. Habló con diferentes organizaciones y al final se lanzó. “Solo tenía claro que no quería abordar el tema de trata, sino el de la prostitución. Y que no quería dar una solución sino mostrar una realidad”. Ahora será el público el que continúe su trabajo, el que avive el debate.

San Sebastián, mientras tanto, ya ha recogido la alfombra roja. La ciudad se ha vaciado poco a poco. A Giovanny Rodríguez le tocaba también regresar a Medellín, a su “taller de carros”, lo que le hace feliz. “La vida me ha regalado una segunda oportunidad, ojalá mi país sepa también aprovechar la suya”. Ahí estará el cine para acompañarle.

 

Com El País

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