“Argentina es un país muy bipolar”

El 22 de octubre, Mauricio Macri se enfrenta a su primera gran prueba: las elecciones de medio término, que renuevan buena parte del Congreso. Su gran rival es Cristina Fernández de Kirchner, que se presenta a senadora en Buenos Aires. EL PAÍS presenta una serie de entrevistas a empresarios, activistas, intelectuales y artistas para analizar la situación del país

Pablo Braun es un personaje atípico. Pertenece a una de las familias más ricas del país, dueños de supermercados. Dirigía empresas familiares, pero se aburría y lo dejó todo para montar una librería y una editorial, Eterna Cadencia, que se ha convertido en un referente del exquisito mundo lector de Buenos Aires. Promueve además el Filba, un festival literario muy respetado. Es pareja de la cantante Julieta Venegas.

Pregunta. El Filba de este año giró alrededor de la violencia. ¿Ha marcado mucho a Argentina?

Respuesta. Sí. Sobre todo la última dictadura, desaparecieron 30.000 personas y dejó muy partida a la sociedad. Mucha gente que uno conoce perdió a su tío, a su abuelo, se tuvo que exiliar. El horror fue muy grande y es difícil sobreponerse, tanto para los escritores como para la sociedad.

P. ¿Argentina está enganchada a esa época?

R. La gente no salió de una dicotomía muy fuerte izquierda – derecha. Hay una violencia impresionante en Argentina, metete en Twitter. La yegua de Cristina [Kirchner], [Mauricio] Macri dictador. Pará, pará, ni Macri es un dictador ni Cristina una yegua.

P. ¿La grieta llega a la librería?

R. Pasó hace poco en la librería Hernández con (el periodista) Ceferino Reat, que salió a decir “a mí no me venden”. Todos los libreros tenemos derecho a exhibir lo que queremos. A mí no me gusta como escribe [Paulo] Coelho y no lo exhibo. ¿Está mal eso? Si fuese por el criterio ideológico no podríamos exhibir a [Jorge Luis] Borges, por ejemplo. Nos ha pasado en el blog. Cuando recién asumió [Pablo] Avelluto como ministro de Cultura le hicimos una entrevista y nos dijeron “fascistas, hijos de puta”. Eterna Cadencia no es de derechas ni de izquierdas, cada cual piensa lo que quiera. Nosotros caminamos por la vereda de los libros, por la de la buena literatura. Después, cada uno que milite en su casa.

P. ¿Qué dicen los libros que se están haciendo y comprando de lo que pasa en el país?

R. En los últimos años hubo una explosión de libros que tienen que ver con la política y eso refleja lo politizado que se puso el país.

“Cada generación que sale de la escuela argentina es menos lectora que la anterior”

P. ¿Cómo definiría el momento literario argentino?

R. Hay buenos escritores ahora, tanto los viejitos como [César] Aira, o los más jóvenes como [Hernán] Ronsino. Hay una camada linda de mujeres -[Samanta] Schweblin, [Mariana] Enríquez- que se están haciendo un caminito no sólo acá sino en el mundo.

P. ¿Por qué tiene tantas librerías y tanta cultura del libro en Buenos Aires?

R. Esa cultura del libro está muy bien resguardada por ciertos círculos intelectuales. El bagaje lector de los argentinos que se dedican a la literatura es muy alto, leen muy bien y los intelectuales tienen una formación muy buena. Así como en el fútbol hay mucho potrero y semillero me parece que en la literatura ocurre igual. Pero a la vez es una foto muy chiquita.

P. ¿Este barrio de Palermo es una isla? Argentina es esto y el 30% de pobreza.

R. Palermo, la calle Corrientes, hay distintos lugares que son islas, pero subite al tren, al subte, al colectivo, no vas a ver nunca más del 10-15% de gente leyendo libros, físicos o electrónicos. En Madrid o en Nueva York hay un poco más. En Helsinki todos.

”Nuestra clase política ha dilapidado el potencial del país”

P. ¿Cómo llegó a la industria editorial?

R. Yo hice administración de empresas por legado familiar y en un momento dado me dije ni en pedo, lo dejé todo y armé con la mamá de mi hija una fundación en la villa 21 con diversos temas. Cuando me divorcié, ella se quedó trabajando allá y yo leía sin parar y en un momento pensé “¿y si pongo una librería?”.

P. El sueño de cualquier argentino

R. Hay mucho romántico que quiere abrir una librería o una editorial. ¿Sabés la cantidad de gente que me pregunta cómo hacerlo? Lo primero que les digo es: “Si no estás preparado para perder plata te lo ahorro”. Yo digo que me dedico a la venta de objetos no deseados, a un 70% de la población en Navidad le regalas un libro y se quiere matar.

P. ¿Cómo ve a Argentina en este momento?

R. Creo que es un momento bastante duro y veo al país muy bipolar. Hay gente que anda contenta porque Macri gobierna y aunque le hayan subido la luz no le importa y hay gente que está triste porque aunque a él le vaya mejor ve a Macri como un dictador; gente muy preocupada pensando que se viene una catástrofe mundial y gente que piensa que vamos a estar mucho mejor o que se conforma con no estar con el kirchnerismo, que fue algo que mucha gente odió. Todo es exagerado por ambas partes. Yo estoy metido en la grieta y tengo muchos víveres. La gente puede venir de cualquiera de los dos lugares. No creo que ninguno de los dos tenga toda la razón, no creo que los fanatismos convengan.

“Cada generación que sale de la escuela argentina es menos lectora que la anterior”

P. ¿Esta librería es un buen lugar para refugiarse?

R. Sí. Es neutral, sí, si quieres puedes leer de derecha o de izquierda, hay más de izquierda porque creo que tienen más sensibilidad y escriben más.

P. Uno de los objetivos de FILBA es la promoción de la lectura. ¿Cómo está?

R. Está hecha mierda la educación argentina. Muchos maestros no saben leer. Nosotros capacitamos a maestros para que lean y de verdad que no tienen ni idea, nunca leyeron. Son maestros, les gusta enseñar y está buenísimo. Pero nunca leyeron. Entonces ¿cómo le van a transmitir amor por la lectura a sus alumnos? Y ni te cuento en cuanto te alejás un poquito de la capital federal. Ni siquiera las editoriales se preocupan por formar a futuros lectores. Nos va a pasar lo que a Kodak. Cada generación que sale de la escuela sale menos lectora que la anterior y no se hace nada para remediar eso. Hace 34 años que vivimos en democracia, eso no lo cambio por nada. Prefiero que nadie lea a la dictadura. Pero nuestra clase política ha dilapidado el potencial del país.

 

Com El Páis

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